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BOLIVIA

Amor por Bolivia a primera visita: Laura Freixas, escribir, tener carisma y ser franca – Pagina Siete

Camina sin prisa, pero sin pausas entre la multitud de personas. Todo parece asombrarle, pero guarda la compostura. A veces es la típica turista que cae rendida en los encantos de la ciudad paceña y en otras es la escritora y feminista que siempre ve todo con con un lente analítico. Laura Freixas viajó tanto que impresionarla puede ser un desafío. En el caso boliviano hubo un click, una conexión y cariño recíproco.
Todas las peculiaridades, históricas, culturales, físicas y sociales que Laura ve en su paso por el país las plasma en un diario que tomará unos años para ser convertido en un libro. El género autobiográfico es algo que la escritora española está cultivando hace bastante tiempo. “Los dejo madurar bastantes años (sus bitácoras de visita). Este no es un viaje como otros, he ido a países que ya conocía, pero esto sí que es un descubrimiento”, cuenta a Página Siete en un local de la Feria Internacional del Libro de La Paz mientras su esposo la mira a unos metros.
Freixas nació en Barcelona, España. Es escritora, editora, traductora, crítica literaria y feminista. Estudió derecho en 1980. Está dedicada a la creación de textos y trabajó como estudiosa y promotora de la literatura narrada por mujeres. De ese modo llegó a presidir la Asociación Clásicas y Modernas para la igualdad de género en la cultura, que se fundó en 2009. Laura escribe para diferentes medios como The Guardian, Vanguardia o El País. En su país ella participa en acciones feministas, plantones, marchas y protestas.
Vacación con libros
Laura fue invitada por la Feria Internacional del Libro de La Paz, pero además de sus actividades literarias decidió que sus vacaciones las iba a vivir a este lado del mundo. Ella recorrió muchos países de América Latina por su oficio en las letras, pero no había visitado aún Bolivia. “(La Paz) me parece una ciudad inconfundiblemente latinoamericana por el urbanismo heterogéneo. En Europa cada barrio es distinto del otro. Me llama la atención lo amadísima que es la gente y siento que los españoles somos muy antipáticos porque aquí la gente es educada, muy amable, servicial y es una cosa que aprecio mucho”, confiesa.
“Hay mucho colorido, comercio en la calle y me ha sorprendido mucho la situación geográfica que es extraordinaria, muy rara la meseta de El Alto y la ciudad en un valle tan profundo con calles empinadas y las formaciones rocosas en la ciudad y el Illimani, el nevado, al fondo”, cuenta la escritora española.
Lo que la visitante mira es motivo de sorpresa visual y confiesa que mientras va en el taxi está mirando a cada rato todo lo que aparece por la ventana. El metro lo pone como un equivalente al teleférico paceño. A la alegría y el cariño de quienes la reciben responde con atención, aunque sí es claro que las subidas y bajadas de la urbe, sede de Gobierno, merman un poco sus energías.
“Es un país con mucha más personalidad. Aquí no sólo la población sino la indumentaria, sobre todo de mujeres, es muy llamativo. Ahora mismo estoy pensando mis vacaciones y hemos decidido vacacionar en Bolivia. La Paz, Sucre, Potosí, Santa Cruz con su Chiquitania”, dice sobre su itinerario en el país, un itinerario que armó junto con su pareja y que le causa mucha emoción.
Libros de Bolivia
Si algo es un sello de Freixas son sus escritos acerca de mujeres. Es una de las referentes en cuanto a la promoción de la literatura escrita por autoras. Así nacieron los proyectos Madres e hijas (con nueve ediciones en su primer año de publicación), el ensayo Literatura y mujeres, Cuentos de amigas y La novela femenil y sus lectrices.
Del país reconoció haber leído poco, pero no por desidia sino porque no encontró libros de Bolivia en librerías de España. María Galindo con su libro Espejito Mágico fue lo primero que Laura leyó ya en Bolivia.
Hace mucho tiempo que ya estaba pendiente de conocer el trabajo del colectivo feminista que late en el país.
En su cuenta de Twitter escribió y, en un mensaje etiquetó a Mujeres Creando: “Leído: Espejito mágico de María Galindo. Retratos de prototipos de mujeres bolivianas (la jailona -pija-, la cristiana, la emigrante…) o mujeres concretas (ácido retrato de Rigoberta Menchú). El capítulo ‘Si Evo hubiera sido Eva’, sensacional”…
Aunque por ahora no se conoce de todo lo escribe de su visita en Bolivia, sí se tienen algunos avances en su red social. Ese pequeño mundo donde con 240 caracteres hay que decirlo todo. Pues bien, ahí Laura deja ver sus impresiones de Bolivia, por ejemplo sobre la Feria del Libro.
“Es una feria muy grande, bien organizada y da una impresión de ser muy potente y conozco muchas ferias. He visto mucho público joven”, expresa sobre su paso en este evento donde se reunió con otras autoras y hablaron acerca del oficio de la escritura de mujeres.
Para la escritora del viejo mundo en Bolivia tenemos “(…) una literatura muy joven, libre y con mucho que decir. Aquí hay temas que en Europa no están presentes como el clasismo. Veo escritoras interesantes y novedosas”. Ella hizo su selección de autores nacionales para leer.
En su red social colocó unas líneas generosas sobre Rodrigo Hasbún y su obra Los años invisibles. Confiesa que el libro le ha gustado mucho, mucho.
Viajar, disfrutar y analizar
En las fotos que le toman, la agradecida visitante se ve con el cabello corto, siempre usando lentes, con ropa de colores; en vez de maquillaje ella adorna su rostro con sonrisas. Está orgullosa de sus más de cincuenta años y los reivindica siempre que puede. Como feminista Laura trabaja en derribar muchos conceptos que ponen a la mujer en desventaja, por ejemplo cuando se habla de envejecer.
“En las calles de La Paz he visto a muchas mujeres vendiendo o mendigando acompañadas de sus criaturas. No he visto a un solo hombre en la misma situación. Pregunto: ¿dónde están los padres y con qué derecho se desentienden (no sólo en Bolivia) de las hijas e hijos que procrearon?”, tuiteó con una foto de una mujer en el suelo cerca de la iglesia San Francisco y con tres pequeños a su cargo.
Laura es activista con o sin vacaciones de por medio. En su paso por Potosí visitó el convento de Santa Teresa. “Allí ha vivido desde el siglo XVII una comunidad de 21 monjas, en clausura. Era costumbre de las familias ricas destinar la segunda hija a entrar en el convento a los 15 años. Este cuadro representa a dos niñas despidiéndose de sus padres”, escribe y acompaña su texto con fotos. En el hilo termina con un poco de humor tras exponer todas las restricciones que sufrieron esas mujeres. “Me permito terminar este pequeño reportaje con un comentario personal: Espero que de puertas adentro, fueran todas ateas y lesbianas”, escribió.
Así es el viaje de la escritora, en medio de sorpresas, mundos distintos, análisis, crítica y humor. Todo lo que puede causar este viaje en Bolivia será un libro después y así una ventana para otro público fuera del país. Laura continúa llevando maletas, hablando de los libros de Bolivia y haciendo fotos por donde pasa. Su viaje, bautizado por ella misma, es único y diferente de cualquier otro que haya hecho.

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