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BOLIVIA

Ayuda alemana para el Parque Nacional Madidi, en Bolivia – DW (Español)

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Alemania apoya a América Latina para que sea más verde y justa. Con este mensaje, la ministra de Desarrollo, Svenja Schulze, estuvo en Colombia y Bolivia. La biodiversidad del Parque Nacional Madidi está en peligro.

En el Parque Nacional Madidi solo hay 24 guardaparques, y Svenja Schulze (3ra desde la izqda.) ha estado con algunos de ellos. Son responsables de proteger casi 2 millones de hectáreas. Pero, no consiguen controlar la minería ilegal de oro, y por eso le exigen al Gobierno boliviano que intervenga. También quieren que se apliquen las leyes que ya existen para proteger a la naturaleza.
El Madidi forma parte de la Amazonía, el pulmón del mundo. Además es una de las reservas naturales con la mayor cantidad de especies en el mundo. Pero el parque está constantemente amenazado, especialmente debido a la extracción ilegal de oro, que libera enormes cantidades de mercurio en los ríos. Las plantas, los animales y las personas están siendo envenenadas.
Las comunidades indígenas que viven en el Parque Nacional Madidi están muy preocupadas por la protección de su territorio. En San Miguel habitan 60 familias de la comunidad Tacana. Viven de lo que les ofrece la naturaleza y el turismo sostenible.
«Durante generaciones hemos vivido en armonía con la naturaleza», dijo el jefe de la comunidad. Sin embargo, durante los dos años de pandemia, no contaban con muchos ingresos. Los tacanas colaboran con los guardaparques del Madidi, y defienden su hábitat contra los invasores ilegales. Ahora otro peligro los amenaza: el cambio climático. Las inundaciones son cada vez más recurrentes.
Cualquiera que cometa un delito es retenido entre estas vigas de madera y tiene que permanecer ahí, a la vista de todos, durante 24 horas. «Tienen tiempo para pensar en lo que han hecho», dijo Noé Marcos, jefe de la comunidad. La constitución boliviana estipula que las comunidades indígenas pueden vivir según sus propias reglas.
Maritza de la Torre, presidenta de la Asociación de Turismo de la región, logró que el turismo en el Parque Nacional Madidi sea sostenible. Con mucho empeño, consiguió el «sello Biofair». Antes de la pandemia, acudían por año 8.000 turistas, y la mayoría eran extranjeros.
«Nosotros respetamos la naturaleza y a la gente que vive aquí», dijo Maritza de la Torre. Ella misma dirige un hotel que solo emplea mujeres, y utiliza únicamente productos de la región. Una visita imperdible para los visitantes: el mirador.
El Gobierno boliviano no apoya la conectividad con la región del Madidi. Actualmente, hay solo un vuelo semanal a Rurrenabaque. Solía haber tres vuelos al día. Es por eso que unos pocos turistas pueden llegar al parque nacional, y ponerse las botas de lluvia para recorrer la selva.
Los loros rojos se instalaron en las cuevas formadas en las rocas. Estas aves son monógamas, viven con su pareja toda la vida, y construyen sus nidos en las cuevas. Por desgracia, el acceso a estas cuevas está muy deteriorado. Debido a la pérdida de ingresos durante la pandemia, apenas hay dinero para mantener la infraestructura.
Estas palmeras son muy especiales, y algunos creen que caminan, pero eso es un miiito. La Socratea exorrhiza tiene raíces que se encuentran por fuera del suelo, y eso permite que los árboles se muevan hasta 30 centímetros por año, hacia el lado en que las nuevas raíces están creciendo, y en dirección al sol. «Pero solo cuando árboles jóvenes», dijo Miguel, uno de los guías del parque.
En el Parque Nacional Madidi solo hay 24 guardaparques, y Svenja Schulze (3ra desde la izqda.) ha estado con algunos de ellos. Son responsables de proteger casi 2 millones de hectáreas. Pero, no consiguen controlar la minería ilegal de oro, y por eso le exigen al Gobierno boliviano que intervenga. También quieren que se apliquen las leyes que ya existen para proteger a la naturaleza.
El Madidi forma parte de la Amazonía, el pulmón del mundo. Además es una de las reservas naturales con la mayor cantidad de especies en el mundo. Pero el parque está constantemente amenazado, especialmente debido a la extracción ilegal de oro, que libera enormes cantidades de mercurio en los ríos. Las plantas, los animales y las personas están siendo envenenadas.
Las comunidades indígenas que viven en el Parque Nacional Madidi están muy preocupadas por la protección de su territorio. En San Miguel habitan 60 familias de la comunidad Tacana. Viven de lo que les ofrece la naturaleza y el turismo sostenible.
«Durante generaciones hemos vivido en armonía con la naturaleza», dijo el jefe de la comunidad. Sin embargo, durante los dos años de pandemia, no contaban con muchos ingresos. Los tacanas colaboran con los guardaparques del Madidi, y defienden su hábitat contra los invasores ilegales. Ahora otro peligro los amenaza: el cambio climático. Las inundaciones son cada vez más recurrentes.
Cualquiera que cometa un delito es retenido entre estas vigas de madera y tiene que permanecer ahí, a la vista de todos, durante 24 horas. «Tienen tiempo para pensar en lo que han hecho», dijo Noé Marcos, jefe de la comunidad. La constitución boliviana estipula que las comunidades indígenas pueden vivir según sus propias reglas.
Maritza de la Torre, presidenta de la Asociación de Turismo de la región, logró que el turismo en el Parque Nacional Madidi sea sostenible. Con mucho empeño, consiguió el «sello Biofair». Antes de la pandemia, acudían por año 8.000 turistas, y la mayoría eran extranjeros.
«Nosotros respetamos la naturaleza y a la gente que vive aquí», dijo Maritza de la Torre. Ella misma dirige un hotel que solo emplea mujeres, y utiliza únicamente productos de la región. Una visita imperdible para los visitantes: el mirador.
El Gobierno boliviano no apoya la conectividad con la región del Madidi. Actualmente, hay solo un vuelo semanal a Rurrenabaque. Solía haber tres vuelos al día. Es por eso que unos pocos turistas pueden llegar al parque nacional, y ponerse las botas de lluvia para recorrer la selva.
Los loros rojos se instalaron en las cuevas formadas en las rocas. Estas aves son monógamas, viven con su pareja toda la vida, y construyen sus nidos en las cuevas. Por desgracia, el acceso a estas cuevas está muy deteriorado. Debido a la pérdida de ingresos durante la pandemia, apenas hay dinero para mantener la infraestructura.
Estas palmeras son muy especiales, y algunos creen que caminan, pero eso es un miiito. La Socratea exorrhiza tiene raíces que se encuentran por fuera del suelo, y eso permite que los árboles se muevan hasta 30 centímetros por año, hacia el lado en que las nuevas raíces están creciendo, y en dirección al sol. «Pero solo cuando árboles jóvenes», dijo Miguel, uno de los guías del parque.
Golpeadas, violadas, asesinadas: en Bolivia, el índice de violencia contra las mujeres es altísimo. La ministra alemana Svenja Schulze apuesta por una política de desarrollo feminista para apoyar a mujeres afectadas.
En el área protegida del Madidi, sobre una superficie de 19.000 kilómetros cuadrados, viven 33 comunidades indígenas que llevan a cabo emprendimientos de turismo de conservación.
¿Cómo conseguir trabajo en Alemania siendo hispanohablante?
Hay mucha euforia y también muchas esperanzas: Bolivia quiere producir 40.000 toneladas anuales de litio hasta finales de 2024, pero parece que Alemania ya no le interesa como socio al país andino.
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