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BOLIVIA

La mujer 'quema pestañas', invisible en Bolivia – EL DEBER

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Viviana Angulo*

¿Quiénes son las mujeres quema pestañas? Somos quienes tenemos como herramienta principal para avanzar en la vida nuestro conocimiento. En etapa escolar éramos llamadas corchas, nerds, aspiramos a terminar el colegio con notas altas, a cursar una o más carreras, a acceder a becas. En otra etapa, trabajamos uno o dos trabajos o decidimos emprender para solventar los gastos, acceder a préstamos, y tratamos de ahorrar para tiempos apretados. Gracias a ese conocimiento ya sea técnico o profesional hemos sido capaces de impulsar nuestras vidas con tenacidad, confianza en una misma y resiliencia a través de un camino con muchas curvas. Esa mujer quema pestañas es invisible en Bolivia para muchos espacios capaces de impulsarlas como talentos ejes en el potenciamiento de nuestro país. La provocación de este escrito es entender a la mujer no a partir de cantidad, procedencia o fachada, sino perfil de conocimiento.

Estas mujeres por su educación, experiencia, responsabilidades y aspiraciones, diversifican su vida de una manera que sobrepasa las agendas más intensas de sus pares masculinos. Es profesional, emprendedora, chofer, cabeza de familia, madre, estudiante, etc. Es una mujer cuyo más preciado intangible es el tiempo. ¡Si el tiempo no alcanza, por eso queremos clonarnos! Todo lo que la retrasa solo le impide ser un motor constante en el progreso propio, de su familia y su comunidad.

 ¿Por qué afirmo que esta mujer es invisible, si según la definición estoy segura de que pensaste en varias mujeres que cumplen con ese perfil, quizá empezando por ti misma? Este perfil de mujer no es percibido como “vulnerable” no pertenece a la gran bolsa estadística de la base de la pirámide que inspira proyectos y presupuestos con mayor agilidad. A nivel internacional esta mujer es denominada “el medio olvidado o inexistente”, son las estudiantes, compañeras de trabajo y mujeres normales que a menudo se pasan por alto porque no se les considera ni excepcionales ni vulnerables. Doy un ejemplo, durante una conversación con una economista traté de explicar que un programa de digitalización para emprendedoras requería de ciertos conocimientos bases por parte de ellas para ser viable. Por su parte, la economista argumentaba que se debía priorizar a la mujer base de la pirámide que era estadísticamente hablando superior en número y necesidades mientras que las mujeres con conocimiento básico en uso de tecnología era la minoría. Me pregunto, si realmente es esto así hoy en día. Me atrevo a afirmar por mi experiencia trabajando con emprendedoras en Bolivia que dentro de la base de la pirámide existen mujeres quema pestañas, así como en las demás laderas de la pirámide. Esta mirada de masa y no de perfil es un factor saboteador que impide entender e incidir con gran acertividad en el progreso de la diversidad de mujeres en Bolivia. Es por esta mirada que vemos proyectos maquillados por variables cuantitativas y lindas fotos o “copy paste” de términos de referencia de un proyecto aplicado a otro proyecto con perfiles diferentes de mujeres.

El desempleo provocado por la covid-19, de acuerdo a la CEPAL, afectó el empleo urbano al cierre de 2019 se ubicaba en el 69% de la población en edad de trabajar, se redujo al 65,6% en septiembre de ese mismo año, con una mayor reducción de 4,2 puntos porcentuales en el caso de las mujeres, al 57%. En el mismo período, la tasa de desocupación pasó del 4,8% de la población económicamente activa al 10%. Según el informe de OIT América Latina y Caribe: Políticas de igualdad de género y mercado de trabajo durante la pandemia, publicado a principios de 2022 de los 23,6 millones de puestos de trabajo que perdieron las mujeres latino americanas en el peor momento de la crisis el segundo trimestre de 2020, a fines de 2021 aún faltaban por recuperar unos 4,2 millones. Las mujeres queman pestañas en Bolivia, como en otros países, tuvieron que renunciar a trabajos, fueron despedidas, no encontraron trabajo luego de terminar la Universidad y tuvieron que salir adelante a través de su conocimiento y creatividad. Ellas entraron en un estado de vulnerabilidad inesperado y violento que obligaron a tomar decisiones como: abandonar los estudios, cambiar a los niños de colegios, vender sus bienes, dejar de pagar deudas, emprender desde casa, etc. Una tremenda curva en el camino que demostró que la vulnerabilidad no golpea a un solo espacio de la pirámide.

“Soy Carolina tengo 31 años, fui alumna destacada de una universidad en Tarija, empecé mi carrera profesional en una institución pública, pero por un cambio de gobierno perdí mi empleo en medio de la pandemia. En ese primer trabajo hice muchos contactos, despertó mi interés por la asesoría a emprendimientos por eso durante la pandemia seguí activamente buscando cursos on-line. Todos en mi casa compartimos una computadora y tenía que terminar de pagar mi auto. No fue fácil encontrar un nuevo empleo estable, empecé de cero realizando asesorías y trabajos eventuales que me ayudaron a solventarme económicamente durante ese tiempo, me tomó meses, hasta que una mujer vio y valoro mi talento por lo que ahora estoy trabajando en Santa Cruz”.

“Soy Claudia tengo 22 años, estudié la carrera de Economía y estoy cursando una paralela en Ingeniería Financiera, vengo de un entorno económico poco privilegiado, cursé estudios en una universidad pública. Por mis altas notas accedí a varias becas para estudiar diplomados, idiomas y hasta una maestría. El factor económico no fue una limitante para mi crecimiento profesional, mis ganas de progresar me abrieron espacios de pasantías tanto remuneradas como no remuneradas. Hoy tomo dos micros para llegar a mis prácticas profesionales, porque quiero aplicar mis conocimientos adquiridos de la universidad en el entorno laboral. Me motiva trabajar porque puedo ser una mujer independiente, tomar mis propias decisiones, progresar, sentirme autosuficiente profesionalmente”.

La carrera para las mujeres quema pestañas inicia en su primera experiencia laboral, momento en que el cronómetro empieza para lograr la autosuficiencia y progreso. En esencia, la barrera que enfrentan las mujeres para alcanzar la igualdad de liderazgo en la madurez profesional se puede rastrear en la primera etapa de acceso a trabajo o momento de ascenso. Las mujeres al no encontrar trabajo o pasantías, o no lograr un ascenso en un momento determinante suelen desistir y enfocarse en otros espacios que no maximizan sus conocimientos retrasando así su proceso de acumulación de experiencia.

¿Qué actores inciden en esta primera etapa profesional de toda mujer? Los centros educativos, universidades e institutos técnicos que gradúan mujeres con títulos y conocimientos importantes, pero con perfiles no encausados a ganar tiempo al tiempo. Me explico, una universitaria cuando se gradúa no sabe cómo traducir el potencial de su perfil en un currículum; no tiene claro dónde buscar pasantías ya que su network es su entorno más cercano, etc. Estos desafíos se deberían empezar a abordar en los últimos cursos de colegio para acelerar el camino de toda mujer. Me imagino una materia titulada “empieza a desarrollar tu perfil profesional y red de contactos antes de graduarte”.

El gobierno es un actor llamado a entender la diversidad de perfiles y desarrollar una política pública acorde. Por ejemplo, el doble aguinaldo que se aplica a las trabajadoras y trabajadores de los sectores privados y públicos beneficia a un grupo de mujeres, sin embargo esta medida también provoca que las empresas privadas decidan cerrar, reduzcan personal y no se animen a contratar personal afectando negativamente las oportunidades de acceso a la primera puerta laboral de un perfil de mujeres. ¿Cómo equilibrar este desbalance? Necesitamos saber más sobre los perfiles de mujeres y sus realidades, interesante contenido de fondo para sumar a un futuro censo. Por otro lado, las becas de estudios enfocadas al talento femenino es un empuje muy apreciado por un perfil de mujer que aspira a ser profesional y no tiene los recursos. El programa Beca Futuro de la Gobernación de Tarija que financia a profesionales tarijeños para especializarse en el extranjero es una iniciativa a emular por otros departamentos.

La empresa privada como empleador puede ser el actor con la mayor libertad de acción para crear programas internos o externos en colaboración con otras organizaciones para desarrollar capacidades y validar conocimientos en mujeres de diversos perfiles e insertarlas al ámbito laboral. Las iniciativas entre empresas y organizaciones que impulsan el talento emprendedor femenino ha tomado fuerza en Bolivia, producto de ello vemos la ‘cocreación’ de proyectos con nuevos enfoques.

No es casualidad que las iniciativas de mayor impacto para las mujeres quema pestañas provengan de otras mujeres quema pestañas. Ellas son las Adela Zamudio de nuestra era que entienden que mujeres empoderadas empoderan a otras mujeres. Aquí un listado de algunas iniciativas y sus impulsoras:

Allison Silva – Emprende Futuro
Patricia Hurtado – Fundación Iguales
Valeria Díaz – Munay
Verónica Agreda – Instituto Mujer Empresa
Viviana Angulo – Pista 8
Camebol

Cierro con un poema de Adela Zamudio que refleja lo importante de creer en nuestro potencial como mujeres para abrirnos paso a pesar de que el mundo se esté viniendo abajo. Los invito a potenciar y visibilizar a las mujeres quema pestañas que los rodean y a través de ellas inspirar con ejemplo a las nuevas generaciones de mujeres bolivianas que seguirán empujando el país hacia adelante.

¡Ay! No gimas, mujer
por un ignorado bien
y mientras el mundo llora
busca en tu alma soñadora
lo que tus ojos no ven.

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