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BOLIVIA

Proyectemos el desarrollo humano-urbano en Bolivia – Los Tiempos

La tendencia demográfica revela que la población urbana mundial pasará del 56 por ciento en 2021 al 70 por ciento a mediados de siglo, lo que representará como 2.200 millones de personas más congregadas en ciudades, principalmente en África y Oriente Medio (ONU Hábitat, 2022). Para el caso latinoamericano, para 2050 más del 86 por ciento de su población habitará en ciudades. 
Esta vocación también alcanza a las principales ciudades bolivianas cuya acelerada concentración poblacional está evidenciando un fenómeno complejo vinculado con la “migración de la ciudad a la ciudad”, es decir, una corriente migratoria urbana con procedencia de otras ciudades. Su instalación normalmente se acentúa en las capitales departamentales donde se concentra el 70 por ciento de la población y paralelamente al incremento de su densidad (superiores al promedio mundial de 1.500 habitantes por kilómetro cuadrado); se genera peligrosamente mayor consumo de recursos, apreciable aumento de la contaminación ambiental y significativa transformación del uso del suelo, por lo que la gobernanza urbana requiere atender las entidades principalmente metropolitanas que permiten el flujo ciudadano de los diversos municipios a la “gran ciudad”, como principal mercado laboral y como seductor de mejores condiciones de vida. 
Esta situación ha determinado un estado poblacional socioeconómico segregado, marginal y excluyente, vinculado a un menor grado de desarrollo urbano que incide en todo el territorio haciéndolo menos competitivo al momento de generar ciudades con características innovadoras y eficientes que aporten en el desarrollo sistemático de la ciudad. 
Las políticas públicas y al interior de ellas las acciones estratégicas que determinan el panorama en la región metropolitana Kanata de Cochabamba, aún no han sido desarrollados con eficiencia o bien sus resultados no han logrado mejorar las condiciones de habitabilidad del 68.5 por ciento de la población departamental que habita este espacio urbano. 
En tanto la ciudad se constituye en el epicentro de toda crisis, representa a la vez el medio que puede cambiar la situación de los ciudadanos, al intensificar la productividad a partir de sus vocaciones, aportar en la reducción de la pobreza y cambiar los patrones de consumo. El establecimiento de ciudades productivas, justas, y por tanto sostenibles puede alcanzarse mediante la ejecución de algunos enfoques, coincidentes con la Nueva Agenda Urbana (NAU, 2016), y el compromiso de los Gobiernos.
1. Aumentar la productividad y competitividad de las ciudades

La generación de estrategias que posibiliten la redefinición de modelos productivos desde lo local, con carácter innovativo y de amplia colaboración, permitirá mejorar la capacidad productiva de la ciudad, fomentando el autoabastecimiento comercial energético e industrial. Por tanto, se torna imperativo programar estrategias ecológicas para el autoabastecimiento de bienes de consumo, como alimentos, energía y material sanitario, permitiendo el fomento de la producción de proximidad, e impulsando la utilización de energías renovables a escala municipal, la recuperación industrial 4.0, a partir de estrategias de renovación de polígonos como base para nuevos modelos productivos, promoviendo la economía y contribuyendo a la resiliencia  del territorio.
2. Reducir la contaminación ambiental y generar resiliencia climática

Uno de los principales problemas en Cochabamba está referido a la contaminación del aire, fuertemente asociado con la expansión del territorio, la movilidad urbana; el incremento del parque automotor y las fuentes móviles, produciendo alta concentración de contaminantes criterio (CO2, SO2, NO2, O3, PM10 y PM 2.5, que no son medidos), que superan la capacidad de carga del ecosistema.
Es apremiante la aspiración por generar una comunidad ambientalmente sustentable, que permita garantizar la convivencia armónica entre hábitat y las actividades económicas y sociales de la población. Esta situación implica avanzar en el trabajo de sensibilización y capacitación con la ciudadanía y autoridades de manera de introducir en sus acciones cotidianas y políticas el valor de la sustentabilidad. 
 Por tanto, resulta imperativo desarrollar estrategias que permitan el mejoramiento de los sistemas de medición, tanto de las interfaces y los procesos ecológicos, como también de la interacción social y de cooperación para el ordenamiento, la conservación, el uso y la restauración sustentable de los ecosistemas que son indispensables para el desarrollo humano.
3. Atenuar la fragmentación social y la segregación espacial
Ante el crecimiento anárquico de los principales municipios metropolitanos de Cochabamba y las consecuencias manifestadas especialmente en sus periferias, se produce una concentración de grupos humanos ejerciendo actividades de baja productividad y búsqueda de mejores escenarios laborales. La estructura socioespacial producto del proceso de redistribución de la población, refleja cada vez mayor desigualdad, fragmentación y segregación. Este contexto evidencia además la diferencia de atención urbana según la localización residencial de sus habitantes, mostrando sectores altamente vulnerables, desprovistos de cualidades urbanísticas que resaltan la pobreza de su procedencia. 
La posibilidad de incidir eficientemente en la dotación de infraestructura básica, accesibilidad, conectividad urbana, habitabilidad y confort en viviendas, comercios, espacios públicos, y áreas verdes; y acciones de carácter social, educativa, y económica, mejorarían la integración de los diversos sectores a la ciudad y la ciudad a los sectores, superando las discordancias; atenuando la brecha social; y reduciendo los niveles de exclusión social estructural, la fragmentación espacial, y la marginalidad urbana.
4. Incentivar la participación ciudadana
 Será importante en el proceso, gestionar las iniciativas ciudadanas, organizadas o espontáneas, de manera de mejorar la cooperación comunitaria, y como resultado, aportar en el mejoramiento de la calidad de vida, humanizando los núcleos urbanos y fortalecer la cohesión y la inclusión, de manera de atender los procesos sociales con mayor seguridad, con soluciones colectivas eficientes, no solo en época de crisis, sino permanentemente. 
La presencia de la pandemia ha dejado en evidencia la posibilidad de establecer una nueva cultura de solidaridad que debe quedar arraigada en los ciudadanos en la manera de pensar y sentir la ciudad. La gestión administrativa debe considerar esta posibilidad como un mecanismo positivo para proponer políticas públicas activas que involucren la participación corresponsable en la manera de vivir la ciudad. 
5. Fortalecer la gobernanza urbana
La institucionalidad pública se encuentra limitada para atender la complejidad de los problemas multidimensionales metropolitanos que se presentan; más aún cuando se conoce que esta entidad no tiene condiciones para enfrentar la problemática integral de su territorio, en atención que la autonomía municipal, restringe la realización de proyectos metropolitanos, por la inexistencia de asignaciones presupuestarias; por la priorización de intereses propios de cada municipio, por la ausencia de recursos humanos que le permitan manejo fiscal y administrativo efectivo, y por la baja producción de recursos tecnológicos y de información. 
Para su efecto, es determinante buscar la consolidación jurídica de las instancias de coordinación regional para la satisfacción de necesidades básicas, sin subordinarse a las disputas partidarias; buscando un sustento jurídico constitucional que garantice la continuidad temporal y espacial de políticas congruentes. 
Voluntad política y conciencia ciudadana serán factores para el cumplimiento. La posibilidad de satisfacer el desarrollo urbano es alta, en tanto la relación entre entidades público-privadas y redes de actores sociales, político-institucionales y académicos, posibiliten soluciones eficientes y participativas para regenerar el comportamiento aun en momentos de crisis social, sanitaria, económica, y antepongan la expectación por alcanzar el bienestar universal a cualquier tipo de intereses sectoriales.
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